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No Hay Maestros de Zen

No hay maestros de Zen

Voy a continuar con la charla del rol del maestro y lo haré con una historia de un maestro chino, va así: El gran maestro zen Huang Po entra a grandes zancadas  al salón y les dice a los monjes reunidos “ustedes son todos son sordos de escoria si continúan así cuando verán el aquí y el ahora, no saben que en toda China no hay maestros de Zen” un monástico se adelanta y le dice “¿entonces qué pasa con todas esas personas como usted que establecen lugares zen a los que los estudiantes acuden como pájaros?” A lo que el maestro responde “no digo que no haya zen, solo que no hay maestros”.

 Esta es la historia, lo que nos está tratando de enseñar es que el maestro es uno mismo pero de otra manera también necesitamos un guía, un maestro simplemente nos va ayudar en el camino pero el maestro no puede caminar por nosotros, que no va haber nadie que pueda hacer por ti tu despertar. Uno mismo tiene que aprender a sentarse, a hacer el esfuerzo, la práctica del zen es una experiencia propia y única que a través de la meditación que le pongamos y luego empezar a practicar nuestra tensión en la vida cotidiana o el “mindfulness” que es estar atentos en nuestra vida, es como cultivamos la práctica y de la misma forma vamos a empezar aprender de uno mismo, aprender como este cuerpo o ser funciona, darnos cuenta de cómo funcionamos, tenemos sentimientos, pensamientos, deseos, todo eso empezar a entenderlo, la raíz del zen es aprender lo que estamos haciendo en nuestra vida, entender lo que llamamos humanidad, esta historia es de una charla del maestro Norman Fischer, luego voy a citar unas frases que él dice: “la práctica no significa solo una práctica formal que ocurre en templos y salas de meditación, significa comprender y vivir una vida humana entre todos nosotros” es el primer paso, uno de los grandes despertares en nuestra práctica es cuando vemos cada actividad en la vida como en verdad es nuestra práctica, todo lo que el trabajo, relaciones, quehaceres en el hogar se vuelven una gran oportunidad para la práctica, la práctica  no es vernos en zoom o ir a la sala de meditación, eso es la práctica formal, al principio si hay una dicotomía, hay una separación de que tengo mi práctica pero no sabemos cómo relacionarla con todo lo que hacemos fuera del cojín, en si es hacer esa integración, esa separación que tenemos, la practica con la sangha o el cojín y todo lo que hacemos en las 23 horas porque una se la dedicamos a la meditación, entonces hacer toda esa integración, ese puente es donde es la práctica y como la vamos a ver, la vamos a ver retornando, regresando al aquí y ahora, claro es importante planear, no significa estar todo el tiempo ido sino tener planes, aspiraciones la diferencia es que no nos van quitar el sueño, sino realmente entregarnos en el momento presente. 

El maestro dice “significa comprender y vivir una vida humana entre todos nosotros”, somos seres humanos y no podemos vivir aislados, no hay humano que pueda vivir sin una relación con otro ser humano, estamos completamente conectados. Otra frase que dice es “Nadie puede comunicar una verdad que valga la pena conocer, la única verdad que vale la pena es la que encuentra uno de forma única por su propia vida, por otro lado el zen no es una práctica de llanero solitario”, aquí es bien interesante porque cada quien está caminando su propio sendero, cada quien tiene sus problemas, retos, dudas, cada quien tiene su “peregrinar” en esta vida, en el Dharma, es personal esta práctica, somos seres distintos, seres únicos, tenemos nuestra propia historia, propio condicionamiento. Lo que para uno es bueno tal vez para el otro es malo. Algo que aprendemos en la práctica es a no compararnos, encontrar la verdad la cual es única, personal, subjetiva pero al mismo tiempo necesitamos de esto de unirnos, de practicar juntos, no podríamos ser ermitaños y aunque lo fuéramos porque hay practicantes de zen en China, que se van por años en retiros de solitud, se van a un ermitaño por cierto tiempo y tienen que regresar a la vida normal, a convivir porque es regresar con los regalos del Dharma para compartir y contribuir para que otros seres puedan despertar. 

Y también otra parte, es interesante cuando practicamos muchos de nosotros queremos convencer el intelecto, el cual se puede volver una obstrucción a la práctica, a veces queremos convencernos si esta práctica funciona, buscamos libros queremos testificar que esta práctica zen nos va ayudar u otra es escuchar platicas Dharma y es válido pero todo eso no va sustituir la experiencia misma del sentarse. Yo siempre les digo en la sangha en la que estoy cuando doy las pláticas, nos sentábamos dos veces, una hora completa, la mejor platica Dharma es ahora porque ahí es cuando uno encuentra la sabiduría, entonces a veces pasa que proyectamos por ejemplo en mi caso cuando conocí a  mi maestro coreano estaba “enamoradísimo” porque se parecía a todos los que veía en libros de zen y a veces uno cree que se le va pegar algo con tal de estar comiendo con esa persona, la experiencia no se transmite de esa manera. Se transmite haciendo la práctica misma y entender que nos está sucediendo en cuerpo y mente, empezar a desatar esos nudos del ser y el “zazen” nos va ayudar a eso, ahora todo lo que hacemos por ejemplo el zoom, es una herramienta que nos ayuda  a la práctica por esta pandemia. Cuando toda vuelva a la normalidad ojala sigamos teniendo esta conexión.  El zoom, el cojín, la colchoneta que va debajo, los altares son herramientas pero no transmiten la experiencia, es ahí lo que el maestro Huang Po explicó, los maestros no pueden enseñar la experiencia para que el estudiante la tenga, es como si fuera un chef, nosotros cocinamos, ponemos la comida pero no vamos a poder comer por ustedes, ustedes deben hacer al acto. Es interesante cuando uno entra a un retiro porque uno se da cuenta de su manera de vivir, pasa en cámara lenta, empezamos a darnos cuenta del aquí y ahora. Todo lo que hacemos, la reverencia, juntar la manos, como caminamos son herramientas que ayudan a mantenernos atentos, de ahí viene el ritual y a través de éste vamos a estar despiertos y sentir esa conexión con nosotros. Es entendimiento de la unidad, de la interdependencia de la conexión o de la unidad total, es darse cuenta de que uno no está separado, la idea de separación se cae.


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Las Tres Joyas en el Budismo

Las Tres Joyas en el Budismo

Hoy quiero hablar de la práctica de tomar refugio en las tres joyas del budismo, es algo que a través del tiempo cuando hacemos la meditación nuestra misma práctica nos la pide al tener esa oportunidad, ese paso en nuestro camino espiritual y más cuando nos acercamos a un maestro, por lo regular decidimos tomar refugio en las tres joyas o tres tesoros y cada maestro tiene su estilo o tradición, de esto les hablaré. Todo viene desde el buda histórico porque es importante tomar refugio en nuestra práctica.

Esta práctica es un sendero espiritual, es algo muy abstracto del ser humano, emprendemos un viaje interior hacia nosotros mismos, de cierta forma un viaje a lo desconocido como si fuera una aventura, no debemos tener miedo sino es algo nuevo que estamos haciendo, entonces para tener los pies en la tierra hay una práctica de ir a tomar refugio y son las tres joyas, la primera es el Buda, la segunda es el Dharma y la tercera es el Sangha; Buda es una persona despierta, ir al refugio por el Buda es yo tomar refugio en mi naturaleza búdica, en mi mente despierta, en este ser que actúa cuando está despierto, es ahí donde ponemos nuestra confianza en esa mente despierta que existe en mí, no tiene nada que ver con el Buda histórico como si fuera Dios, es diferente al pensamiento cristiano, aquí en el budismo no hay un creador, Buda nunca negó la existencia de Dios pero tampoco la afirmó, él se quedó callado cuando le preguntaban, en esta disciplina o filosofía no tiene nada que ver con ese tipo de teología sino simplemente es entender este ser humano que existe en la tierra y responder la pregunta de ¿Por qué sufrimos? ¿Por qué hay dolor? Así es cuando entendemos nuestra mente, nuestro ser completo, ir al refugio al Buda es tomar refugio en nuestra propia mente despierta, a través de la meditación realizamos esa mente despierta, estamos más entonados con esa mente despierta en lugar de esa mente ignorante. 

El segundo refugio es el Dharma la cual significa verdad, también son enseñanzas budistas sobre todo lo que es verdadero para uno, vemos la verdad cuando tenemos una mente clara, tomamos refugio en lo que es verdadero para nosotros, un ejemplo muy simple es cuando estamos armando un mueble, vienen las instrucciones que sería tomar refugio en ellas, seguirlas y se podrá armar el mueble, así si yo sigo las enseñanzas, si yo las llevo a prueba, eso es tomar refugio en el Dharma, es cuando nosotros nos sentamos, hacemos meditación zazen es tomar refugio en el buda físicamente y de ahí lo que nosotros experimentamos en nuestra práctica y empezamos a ver los fenómenos de nuestra mente tendremos una claridad, a esto se refiere tomar refugio en el Dharma, cuando nos damos cuenta que no somos nuestros pensamientos, simplemente son parte de nosotros, cuando empieza a ver un desapego a ellos, a todo ese diálogo, habrá momentos de asombro, más claridad, refugio en la verdad.

La tercera parte es la toma de refugio en la Sangha, somos seres humanos que dependemos de otros, necesitamos esa conexión con otro ser humano, no podemos vivir completamente aislados, tomar refugio en la Sangha es ahorita por ejemplo entrar al zoom porque estamos con otras personas que están practicando y al mismo tiempo estamos tomando refugio y a su vez nos estamos motivando a seguir adelante en esta práctica, la primera Sangha de Buda después de su despertar y de reflexionar su experiencia, cuenta la leyenda que estaba debajo de un árbol tipo ciruelo, se levantó de su asiento, camino y en el transcurso de su caminata encontró cinco acetas, que eran sus amigos, se acercaron a él, platicaron y estaban completamente asombrados de como Buda se veía porque se notaba diferente, radiante. Ahí es donde Buda enseña las cuatro nobles verdades, es el primer sermón del budismo y al enseñarlas quiere decir que el necesitaba de la comunidad, de otro ser humano, gracias a la Sangha las enseñanzas se han cultivado, gracias a ellas estamos aquí, a esa transmisión que ha sido de un ser humano a otro ser humano por generaciones a nivel mundial. Es importante el Sangha, el budismo es para la gente, sin gente el budismo no podría existir. El maestro vietnamita Thích Nhat Hanh dice que el Buda del futuro es la Sangha, es decir, la comunidad.

Cuando uno toma refugio de hecho todos lo hemos estado haciendo al escuchar las enseñanzas y sobre todo porque estamos conviviendo, ahí los tres refugios se manifiestan pero para algunos hablando individualmente necesitamos formalizar esa toma de refugio es ahí cuando decidimos pertenecer a una comunidad o cuando te acercas a un maestro para tener una ceremonia, en la mayoría de las escuelas budistas se toman los preceptos donde el practicante se compromete  a tratar de vivir la vida con cierta ética, con valores y principios, hay una preparación, el practicante recibe los preceptos del maestro. En cada escuela es diferente el proceso. En mi caso cuando yo los tomé, te tenías que inscribir, pagabas una cuota y mi maestro Samu Sunim dijo que la preparación era hacer tres mil postraciones, solo nos dio una charla, no estudiamos detalladamente porque él viajaba constantemente y daba cinco meses para las tres mil postraciones, mil postraciones para los budas del pasado, mil para el del presente y mil para el del futuro. En la ceremonia nos dieron un collar budista, un certificado pequeño donde decía la fecha y en qué lugar se habían tomado los preceptos, había un sendero budista que son unas palabras de aliento hacia la práctica muy bonito y me dieron mi primer nombre budista que es “Muhan”, esto fue en la tradición coreana. Pero en la tradición del zen japonés y un poco americanizado, en la preparación usas una túnica, la tienes que coser además dibujas un linaje, un diagrama y se escriben los nombres de los ancestros desde los más antiguos hasta el maestro actual, aquí en Upaya vienen los ancestros de la India, los chinos, los japoneses y por último los americanos que son los maestros Bernard Glassman y Joan Halifax, recibes tu nombre y esto es importante, es un compromiso personal que depende de cada uno, esto ayuda comprometerse a la práctica misma, es una iniciación formal. Teóricamente uno se convierte en budista, así como el catolicismo tiene el bautismo y te dan un nombre en el budismo es la toma del refugio, significa que uno se convierte en budista formalmente pero aclaro que esto no quiere decir que uno tenga que cambiar de religión, en el budismo no hay problema con las creencias. Nosotros como maestros no obligamos a nadie a que tenga que creer en algo en específico. Recuerdo que mi maestro en México Samu Sunim, cuando preguntábamos dudas sobre si teníamos que dejar de ir a misa, de creer en la Virgen el respondía que era como si tuviéramos dos tarjetas de crédito, no sabes cuál va funcionar después de la muerte, si tienes dos pues que mejor. No se trata de convertir personas sino ayudar a la práctica, es un compromiso más formal donde en la ceremonia refuerzas ese compromiso espiritual que tiene uno mismo. El ritual de Buda en aquel tiempo solo era repetir las frases, Buda daba un cuenco donde recibían su comida y la túnica ahora es diferente la ceremonia. 

Refugio es protegerse de algo, es un apoyo para nuestra práctica para despertar, es no actuar basados en la ignorancia. Para concluir cuando vamos al refugio de Buda, uno está reactivando la confianza en sí mismo. Tenemos toda la capacidad de alcanzar la mente despierta, la cual es actuar con sabiduría y compasión, donde estamos alejados del odio, la avaricia y la ignorancia. El Dharma es a través del estudio, de las enseñanzas, es leer un libro que me ayude a entender mi camino y por último la Sangha es esto, la práctica en una comunidad.


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Atención plena y concentración

Atención plena y concentración

Les voy a explicar sobre la última parte del óctuple sendero, empezamos con las cuatro nobles verdades y luego seguí con las charlas al óctuple sendero, entrenamiento de la sabiduría, de la moral y el entrenamiento mental. La última vez hice un repaso general de los últimos tres puntos del óctuple sendero, de la cuarta noble verdad sobre el esfuerzo correcto o apropiado, la tensión y la concentración, hoy quiero realmente dedicarle a esta plática lo que se refiere a la tensión y la concentración, hablar de lo que es realmente la meditación budista para darles un poco de contexto o historia. La meditación budista por lo regular son tres técnicas, de esas tres se desarrollan los diferentes tipos, por ejemplo la meditación “metta” (palabra pali) significa amistoso, se relaciona con el compañerismo y la usamos como si fuera algo del amor, de estimación, se le conoce como la meditación del amor bondadoso o universal, usamos frases donde las cuales repetimos mentalmente en silencio pero realmente nos concentramos en nuestro cuerpo, es algo del pensamiento positivo, es repetir la frase pero realmente que nuestro cuerpo vibre la frase, hay cuatro estados de la meditación, el primero desarrollar el amor bondadoso, le sigue la etapa de la compasión, luego la simpatía del gozo y por último la ecuanimidad. Es una técnica que se usa mucho en las clases de budismo. No voy a profundizar mucho en esta, quizá en otras pláticas les explicaré más.

Hay otras dos que son las fundamentales desde el tiempo de Buda, la meditación “vipassana” y la “samatha”, son las técnicas más predominantes en las escuelas de budismo, Buda desarrolló la meditación “vipassana”, el hizo todo el método de esa práctica y la “samatha” ya existía en esos tiempos. “Vipassana” es ver hacia el interior, esta técnica nos ayuda a ver claramente todo de una manera fina en nuestro proceso mental, toda la experiencia. El “samatha” significa tranquilidad o paz mental, estar calmado, se basa en la concentración mientras que la “vipassana” se basa en la atención plena, cuando uno entra a tomar un curso de meditación siempre van  a enseñar la meditación “samatha” porque son los cimientos para que la práctica de la meditación crezca, se desarrolle. Por lo regular, le decimos a las personas pongan atención en la respiración, en los sonidos, en las sensaciones de su cuerpo, les damos un objeto de concentración y eso es para comenzar a calmar un poco la mente, cuando no tenemos el hábito de la concentración nuestra mente está muy dispersa, divaga mucho, así la empezamos a calmar y de ahí cuando ya hayamos desarrollado un nivel de enfoque entra la otra parte la atención plena lo que es la meditación “vipassana”, como estamos enseñando en la tradición zen nos vamos a saltar algunos pasos de las otras escuelas más tradicionales que son la “theravaba” o las escuelas de “vipassana” donde enseñan poco a poco todo ese proceso que nosotros llevamos, que uno experimenta en una sentada, uno empieza con la tensión en el cuerpo, sensaciones para distinguir si es placentera o no o si es neutral, entonces empieza uno a clasificar, de ahí a los pensamientos, todas las formaciones mentales, todo lo que observamos cómo se relaciona con el cuerpo y al final es todo lo que estamos experimentando, cuerpo, sensaciones y objetos de la mente.

En el zen prácticamente enseñamos todo el conjunto, la última vez les estaba enseñando a las personas de Colombia con unos ejemplos respecto a la comida, a lo que llamamos la meditación “zazen”, el “samatha” y el “vipassana” van juntas, entramos con la concentración y luego abrimos con la tensión, estamos conscientes a todo lo que sucede, tenemos todo el paquete, tomando el ejemplo de la comida y usando platillos mexicanos como el mole que tiene todos los chiles, el chocolate, el cacahuate ahí va todo incluido, la “vipassana” sería como la comida japonesa todo va separado, el arroz, el sushi, algas, son platillos al fin de cuentas. Todas las meditaciones llevan a la misma meta, a lo que llamamos un despertar. Solo que aquí quiero hacer énfasis en la práctica de la concentración es muy buena, se lleva bastante tiempo practicar, requiere paciencia y tiempo, entonces quizá algunos años donde vamos a estar enfocados en nuestra respiración y tratar de estar aquí y ahora regresando pero cuando se llega a una estabilidad mental viene la otra parte la tensión plena que es donde empezamos a observar más nuestra experiencia en el cojín porque cuando hay mucha concentración hay un momento donde la mente se adormece, donde no hay claridad mental sino entra en un estado de somnolencia es placentero, es demasiada paz pero estamos como adormecidos, como zombies por decirlo así, crea un poco de adicción porque estamos con demasiada calma pero no hay luz entonces son los efectos secundarios cuando uno hace mucha concentración por eso hay la necesidad de tener un maestro o guía porque es donde exploramos las técnicas, cuando encontramos algo  que no es placentero en nuestras vidas algún estrés, algún sufrimiento o alguna emoción, la solución es ponerse a meditar, ponerse a meditar es bloquear, el lado negativo de tanta concentración es la represión, entonces viene una represión de emociones, de sentir porque solo queremos tenemos paz todo el tiempo y estar relajados, por eso es importante ver el otro lado, ese relajamiento, donde debemos estar más conscientes al proceso donde esa concentración se abre. Son los efectos secundarios de la concentración , las dos prácticas van de la mano, el lado negativo de la “vipassana” es cuando no hay concentración simplemente uno está soñando despierto, es como si uno estuviera ido, la concentración hace que nos aislemos, nos enfoca en uno y cortamos con todo lo que está alrededor y la otra es demasiada abertura, no tenemos los pies en la tierra, estamos en la nube rosa toda el tiempo, no hay un enfoque claro cuando hay mucha claridad, tanta luz puede cegar, a veces está muy brillante, los dos métodos van de la mano y aquí el método de la atención plena cuando nosotros nos sentamos estamos trabajando esa quietud mental, de recolectar nuestra mente, nuestra energía después de todo el día, una vez dejando nuestra formalidad de la práctica de los veinte minutos y regresamos a nuestra vida cotidiana, ahí es cuando viene el ejercicio de mantenerse atentos a lo que estamos haciendo, es donde desarrollamos ese ver hacia el interior, lo que va hacer al estar consciente vamos a ver como respondemos a eventos en nuestra vida, sobre todo eventos que nos hacen sufrir, son malos hábitos que tenemos que seguimos repitiendo porque no hay una formación de la concentración ni de la tensión, simplemente lo hacemos porque es nuestro condicionamiento, uno cuando ya está sentado y vemos todo el proceso, hay un sentido de purificación, de higiene mental, nos salimos del cojín y empezamos a hacer nuestra vida diaria, va haber un sentido de más calma y esa calma nos va hacer ver en lo que nos enganchamos, hábitos que nos lleven a sufrir y es ahí cuando empezamos a cambiar nuestra conducta, esto sucede espontáneamente porque empezamos a aprender cómo nos sentimos de una manera más calmada, más contenta, usaré el término budista, nuestra naturaleza búdica empieza a actuar, empezamos a vivir desde el corazón, entonces esto son las cuestiones fundamentales del budismo porque hay diferentes tipos de budismo, filosofía, de escuelas y técnicas, entonces  de aquí en adelante voy a enseñar la tradición zen porque es completamente diferente, puede causar confusión por ejemplo cuando uno lee un libro, ver de donde es el escritor, que filosofía o en que escuela hizo su entrenamiento porque lo que lleva el zen es una escuela donde hacemos énfasis en la meditación pero sobre todo en la sabiduría, realmente tener una menta clara y cortar el sufrimiento de raíz y a su vez las enseñanzas del zen están señalando a un mundo no dualista o sea vivimos en uno pero el zen enseña a abarcar los opuestos, los cuales pueden vivir en nuestra experiencia, entender que la vida es dualista. Para concluir, otro elemento importante es la compasión, las dos alas del budismo son la compasión y la sabiduría, de eso se trata el despertar y ayudar a otros seres, empezando con uno mismo, es la meta por decirlo así. El zen hace mucho énfasis en nuestra vida cotidiana, está en el aquí y el ahora.


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Ver la Realidad tal y como es

Ver la realidad tal y como es

Cuando uno lee la parte donde Buda despertó y alcanzo la iluminación, usualmente así se dice, en el zen decimos que despertó y vio la realidad tal y como es. Empezaré con un ejemplo para explicar un poco, si yo menciono la palabra pan o pastel, ustedes si saben que es un pan, entonces vemos el pan tal y como es pero cuando decimos ver la realidad tal y como es sería muy interesante ver como un panadero ve el pan, nosotros comemos el pan y no nos preguntamos cómo está hecho pero un panadero quizá lo pruebe y se dé cuenta si le falta algo, lo va a ver más a detalle pero eso no cambia lo que estamos presenciando en este caso que es un pan, entonces decir que ver la realidad tal  y como es, es saber hacer el pan, como viene el pan desde antes de que sea pan, los ingredientes que lleva y la elaboración. No va cambiar absolutamente nada sino lo que cambia es la percepción de las cosas y a eso Buda lo llamó sabiduría. 

Entonces cuando Buda despertó y vio la realidad tal y como es, es lo que presenció, como esta experiencia surge y como se manifiesta, las cosas o ser no van a cambiar, lo que va cambiar va ser la relación a todo, a nosotros mismos, tenemos una idea de quienes somos (nacionalidad, nombre, historias, emociones, pensamientos) somos seres compuestos de muchas cosas y a eso le llamamos yo o identidad. Son muchas cosas que hacen a una persona y cuando practicamos la meditación y vamos profundizando, lleva tiempo, vamos a empezar a percibir este yo de diferente manera, los primeros despertares y sabiduría que surja de nosotros, es que no somos nuestros pensamientos, ahí empezamos a entender que son pensamientos que en si ni nos pertenecen, es interesante ver de donde surgen y a donde van, todo el tiempo tenemos una historia hablándonos a nosotros mismos. 

El meditar hace que nos demos cuenta que hay un diálogo interno constantemente, con el tiempo cambia la relación a esa narrativa, quizá la narrativa ya es menos obsesiva. El ruido que tenemos en la cabeza ya no será tan alto. Quitamos un poco esa agitación, quizá ya solo haya pensamientos que estén relacionados al momento presente. Es un momento de claridad. No es todo lo que yo creo o pienso. También es interesante entender la vejez, ese cambio en el cuerpo, empezamos a ver que ya no funciona igual, nos cansamos más. Ver todos esos cambios que suceden en nuestro ser, gustos, preferencias, pláticas hacen que poco a poco vayamos despertando a esa realidad tal y como es, nos referimos a ver la realidad con las tres características de la marca de la existencia que Buda mencionó, son la ignorancia, el no-yo y la impermanencia. 

Cuando uno despierta a la ignorancia, lo que sucede es que uno se apega menos a las cosas, empezamos a aprender cómo nos apegamos y como nos desapegamos, la clave del apego es entender que no significa que uno no tenga, podemos tener muchas cosas, sino es la relación con el objeto, pensamientos o emociones, el apegarse va en contra de la impermanencia, es cuando surge el dolor, el apego a una historia, a un punto de vista, a tener la razón, al estatus social, al que dirán y hasta puede ser el apego al dharma mismo. Cuando uno se apega al dharma es querer que todo el mundo vea las cosas como nosotros las vemos cuando cada quien es diferente.

La historia de la iluminación de Buda dice que Buda vio la estrella de la mañana y dijo “Todos los seres y yo estamos alcanzando el camino” un sentido de unidad, estamos despertando al mismo tiempo. Cuando uno despierta en el zen es sinónimo de un punto de vista no dualista, cuando uno despierta no hay opuestos, solo lo que es, no hay pasado ni presente. Sino lo que es en el momento. Todo lo que fluye, todo está en el lugar adecuado y en el tiempo perfecto, mi maestra decía que cuando uno va al monte, a la sierra o al bosque, ves y no hay en todo el paisaje un árbol que sea feo, no hay una montaña o roca en el lugar equivocado, todo está en el perfecto lugar para apreciar el paisaje. Entendemos que todo lo que surge está en relación, como yo me relaciono conmigo mismo, con mis pensamientos, emociones, mis seres queridos, amistades, en el trabajo o cosas que utilizo. Todos estamos en interdependencia. No podemos vivir aislados.


La práctica nos va ayudar a ese descernimiento de las cosas, es ahí cuando aprendemos a ver la realidad tal y como es pero es la misma realidad de una persona que no haya practicado, la diferencia es que no tendrá la sabiduría o perspectiva sino ahí va en el continuo fluir. En el zen decimos “la mente ordinaria es la mente de un Buda” porque aquí la persona que va despertar es uno mismo, no vamos a cambiar, no vamos a ser diferentes ni a tener un cambio drástico, va haber un entendimiento más profundo del ser y de la vida misma. Mi maestro coreano decía es dejar malos hábitos que no conducen a nada bueno solo al sufrimiento, comenzamos a cultivar buenos hábitos sin tanto esfuerzo, sino ya es algo más natural. Aprende uno a usar las cosas para lo que es, ser responsables, por ejemplo si tengo que trabajar porque es la forma en que me gano la vida pero ya sin ese apego, ya vemos el trabajo tal y como es. Nuestra forma de vivir se vuelve más holística con ciertos elementos sin apegarse a ciertas cosas. Este estado de despertar no es sinónimo de perfección ni de que sea eterno, es una práctica, es una actividad, es una experiencia activa. Es cultivar todas las condiciones. 

Regresando al ejemplo de hacer pan, simplemente ponemos los ingredientes, hacemos la masa, lo ponemos en el recipiente y de ahí al horno. La sangha, la práctica diaria, todo lo que hacemos se convierten en ingredientes para que la experiencia la podamos ver en todo lo que hacemos, esa es la meta. Sentir esa unión. Para concluir en el zen decimos que cuando camines solo camina, cuando comas solo come, cuando medites solo medita, es decir, estar presentes al cien por ciento en cada actividad. Va ser que experimentos la unión. Que el sujeto y el objeto sea una sola cosa, el maestro Suzuki dice que no había personas iluminadas sino actividades iluminadas. La actividad es la que va expresar la iluminación de uno. 


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El Camino del Zen

El Camino del Zen

Alguien me preguntó que como había entrado a esta práctica, a la meditación, para ser franco lo que me llevó fue un accidente de carro cuando tenía 20 años, andaba de fiesta, fue un 26 de diciembre, nadie falleció ni se lastimó de gravedad pero me espanté mucho, eso fue para mí una señal  y un despertar porque la vi cerca, pensé, que va ser de mi vida, me encontraba en la universidad sufriendo internamente, debo buscar algo y cuatro años después encontré la meditación. 

En unas vacaciones estaba en mi casa con mi familia, vi que había un libro llamado “Tus zonas erróneas”, el primer capítulo se llama “Hacerse cargo de uno mismo” recuerdo que decía que uno se tiene que hacer cargo de su propia vida, me gustó eso, todo ese libro es la práctica zen, esta meditación es interesante, lo que me atrajo fue que yo era responsable de mi propia vida, que no había que echarle la culpa a nadie, a través de esta práctica me iba llevar a conocerme y a enseñarme enfrentar mi propia vida, en ese entonces tenía 24 años y le echaba la culpa a mi papá, al gobierno, a todo mundo pero la cuestión aquí era ¿Yo qué hacía para dejar de sufrir?. Al haber crecido católico, esperaba que Dios resolviera mis problemas con solo rezar e ir a misa pero nadie me había enseñado la práctica, se había convertido más un sentimiento de culpa porque creía que si no iba a misa los domingos me iría al infierno por decir un ejemplo, como el catolicismo en ese momento no resolvió mis preguntas busqué otras alternativas y encontré esta práctica, algo que me gustó del budismo zen es que nadie me dijo en que creer, ni que tenía que cambiar mis creencias, me enseñaron a meditar, esto es algo mágico y maravilloso, a través de este silencio que se experimenta sabes que algo se está “cocinando”, que algo está pasando a otro nivel que con el tiempo da resultados, y si es cierto, la práctica es tener paciencia y otro paso es la perseverancia, es una disciplina pero no una disciplina militar sino un hábito que poco a poco se va construyendo que con el tiempo se vuelve natural como el hecho de bañarse, uno encuentra el tiempo para siempre hacerlo. No hay meditación mala, quizá algunas sean más cargadas por el estrés o problemas pero es bueno porque es una limpieza mental. Esta práctica no te va hacer millonario y al no ver “resultados” no le damos prioridad, la primera excusa que utilizamos para no hacerlo es decir “no tengo tiempo” pero por el otro lado nuestra mente está anhelando ese tiempo de no hacer nada. Esto funciona, nuestro sistema es como una computadora la cual tiene un sistema operativo que no vemos pero por el cual las aplicaciones funcionan, sino se actualizan, las aplicaciones se vuelven lentas, aquí la meditación es como actualizar nuestro propio sistema operativo y las aplicaciones son nuestra vida cotidiana, el trabajo, la familia, hobbies pero sobre todo poder responder ¿Quién soy yo?  

La meditación es una práctica espiritual, la espiritualidad es vivir esta vida de una  manera sabia sin causar sufrimiento a otros ni a uno mismo. Mi maestra siempre nos dijo pregúntense para ustedes ¿Qué es lo más importante en su vida? Lo que me hace recordar que antes de morir mi papá, le pregunté qué era lo que le hacía falta, yo pensando en alguna comodidad por su enfermedad, mi sorpresa fue su respuesta, me dijo que le hacía falta amor a lo que respondí que como podía dárselo, solo me contestó que abrazándolo, y eso hice, pasé varios días tomando siestas con él y abrazándolo, creo que todo ser humano anda buscando eso, el amor. Cuando leemos libros budistas hablan mucho de la iluminación, del despertar considero que son sinónimos del amor, no me refiero al romántico sino al amor propio, entenderse uno mismo, lo que es ser humano, como estoy viviendo mi vida, de tal forma que cuando nos hacemos responsables de ella vamos a tener una muerte en paz. Esta vida está hecha de infinidad de momentos, cuando la vives al cien por ciento al final no habrá arrepentimientos. 

Para concluir, la práctica zen es armonizar, la armonía es el balance. Le tengo mucha confianza a esta práctica, sirve para encontrar uno mismo su camino, si la pueden hacer regularmente, fantástico. 


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